Vidas

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Ojos a medio abrir. Dulces con sabor a miel. Buenos días, levántate y anda. Agua tibia, camas sin hacer y prisas por nada. Charlas sin sentido, amigos con olor a café y sabor a magdalena, más circunloquios. Sabor salado, dulce y amargo. Silencios en compañía, alegrías sin motivo, llantos por pequeñeces y gritos desmedidos. Toallas endurecidas al sol, cuentos de buenas noches, cenas frías, programas ruidosos y ceños fruncidos.

Sueños tempranos y tardíos, nunca suficientes. Sonidos molestos, agua fría, cestas llenas de ropa sucia y manteles con migas. Sábanas pegadas, premuras vacías de contenido pero llenas de razón y tardes de éxito en buena compañía.

Días sin comienzo ni fin con favores que no tienen precio pero que nunca se pagan. Cervezas frías a la luz de una bombilla incandescente, lenguajes de máquinas sin corazón y almohadas siempre receptivas.

Furor de penúltimo, piernas cansadas y preguntas sin respuesta. Alivio de viernes. Hoy es pronto y mañana será tarde. Tareas por siempre pendientes y tareas por siempre acabadas.

Metas repentinas, naufragios premeditados y por sorpresa. Planes sin presente ni futuro. Canciones en lenguas desconocidas que nada dicen y todo lo explican.

Mirada errante, espuma tostada con sabor amargo, motas de tecla, una mesa repleta de papeles desordenados, colorines, cables, una calculadora ¿para qué?, una pelota de tenis, una pizarra con notas de hace años, una obra de arte y varios logros. Triunfos descafeinados de ahora, grandes éxitos de antaño.

Luces y sombras, persianas bajadas, silencios y zumbidos de una mosca cojonera, gotas de lluvia, soles de mayo, reflejos dorados sin champú anticaspa y enciclopedias nunca consultadas. Calambres en las piernas de precios desorbitados y notas amarillas nunca escritas.

Dolores de cuerpo y de alma. De los que no tienen cura o no quieren tenerla. Visión borrosa, primos lejanos, idiomas absurdos que nadie comprende. Sábados por la tarde, egos desmedidos, lunes sin domingo y martes prematuros. Miércoles eternos, jueves fulgurantes y viernes de promesas nunca cumplidas.

Ruedas de molino sin eje que las guíe, rutinas caóticas con planificación exhaustiva, bucles infinitos con final repentino. Amores perennes, vínculos perpetuos con seres irreemplazables. Fuerza y debilidad, rojo y azul, arriba y abajo. Vidas.

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